V Carrera Solidaria - PROACIS 2018

Hola chicos y chicas,

Soy Marysol, la mascota del cole y os quiero contar todo lo que ha pasado hoy.

Esta mañana comenzamos el día con un sol espléndido. Lo primero que hicimos fue pedirle fuerzas al Señor para todo lo que se venía por delante. Mientras unos preparaban las carpas para los distintos puestos que había en el patio, el animador de la fiesta iba conectando sus cables, había gente colocando mesas, vallas para el recorrido, etc.

La mañana avanzaba y los judokas del cole nos enseñaban sus habilidades en el polideportivo. El patio se llenaba cada vez más de corredores y de colorido de niños y niñas con sus mamás y sus papás para correr en favor de una causa tan noble, como es apoyar a personas que lo están pasando mal en la isla de Borneo en Indonesia, en donde necesitan de nuestro apoyo para llevar a cabo un proyecto en el que tanto los padres como los niños puedan formarse en aquello que más lo necesiten. Ojalá que con nuestro esfuerzo de hoy puedan empezar a desarrollar su comunidad plantando bambú con el fin de no depender del trabajo en multinacionales que se enriquecen vendiendo el aceite de palma, mientras que a ellos los explotan sin importarles las condiciones de vida en las que viven.

¡Qué nervios teníamos!, iban a dar las 12:00 h, momento en el que comenzaría la carrera de infantil y así 7 carreras más hasta que corrieran los mayores. Carlota García, antigua alumna del cole y una gran regatista de Cantabria dio la salida y todos nos dispusimos a dar lo mejor de cada uno de nosotros. ¡Buff! Llegábamos cansados, pero con la alegría de saber que estábamos haciendo algo muy importante por la gente de Indonesia que tanto necesitan nuestro apoyo.

Mientras iban sucediéndose las carreras, bailábamos Zumba, nos pintábamos la cara y las uñas, podíamos comprar algún refrigerio, o artículos que nos habían preparado las antiguas alumnas o los chicos y chicas de los grupos ACI.

Las carreras se iban terminando y en nuestro estómago ya había gusanillos que nos decían que, aquel olor a paella, que el maestro Vicente estaba haciendo en el patio, indicaba que tenía que estar ¡rica, rica, rica! Y vaya que sí lo estaba ¡Mmmm!

Y justo cuando estábamos terminando el café, este tiempo caprichoso que tenemos en Santander nos regaló la lluvia y nos tuvimos que mover de las mesas, pero como a mal tiempo buena cara, entre todos recogimos rápido mientras nos refugiamos en el polideportivo a seguir la fiesta. Estoy muy orgullosa de todos vosotros/as.

Queremos dar las gracias a todas las personas que habéis hecho posible que una vez más este milagro se lleve a cabo. Esta Comunidad Educativa es una joya que tenemos que seguir conservando entre todos.

Mil gracias.





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